Frase Anónima

El Mago Hizo un Gesto y Desapareció el Hambre. Hizo Otro Gesto y Desapareció la Injusticia. Hizo otro Gesto y se Acabaron las Guerras.
El Político Hizo un Gesto y Desapareció el Mago. Anónimo

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Niñas de una escuela de Panamá presentan síntomas de posesión demoniaca tras un encuentro con extraterrestres

Panamá (América Central) Varias alumnas manifiestan sintomas de posesión demoniaca después de que fueran abordados por un ser de aspecto humanoide, descrito como un extraterrestre, y con una serpiente alrededor de su cuello; una niña hizo un dibujo del extraño ser a los medios de comunicación.

Alerta: Juego Mortal se Extiende Por Todos los Países (Imágenes muy duras)


Un nuevo 'juego' que consiste en golpear a personas inocentes en la calle ya ha causado muertes en Syracuse, St. Louis y Nueva Jersey, EE.UU.
Un reciente reportaje de la cadena neoyorquina CBS 2 arroja luz sobre esta 'moda' de atacar y golpear inesperadamente a transeúntes.

Estas imágenes captaron el ataque a un hombre de 46 años de Hoboken, Nueva Jersey, que fue encontrado muerto con el cuello roto y la cabeza entre unos barrotes.

¿Y cuál es el razón de este 'juego'? "Por que sí", dice un adolescente en el reportaje.  
El peligroso pasatiempo ha llegado incluso a la capital del país. Por su parte los adolescentes entrevistados dicen al respecto que se trata solo de una diversión.

Este otro vídeo muestra el mismo 'juego', pero en Londres, Reino Unido.
Texto completo en: http://actualidad.rt.com/sociedad/view/111913-video-potencialmente-fatal-juego-nocaut-propagandose-eeuu



"DESPIERTA" Nuevo Videoclip de BUNBURY, no lo verás en la televisión, no interesa a los que gobiernan.

Videoclip oficial de 'Despierta', primer sencillo de PALOSANTO, nuevo álbum de Enrique Bunbury

martes, 19 de noviembre de 2013

Grabada extraña criatura marina que cambia de forma

Según la descripción que acompaña el vídeo, la criatura marina fue grabada a 1144 m bajo el nivel del mar. Según STOMP la cabeza de la criatura tiene tiras que brillan y pico en forma de gancho, la criatura se asemeja a una medusa.

"Lo que más me extraña es casi al final del vídeo, cuando el bicho se pone a bailar socarronamente ante el objetivo, como si supiese que le están grabando, y luego se va tan campante, lo que me induce a pensar que es más falso que un político diciendo la verdad. Otro detalle es que dicha criatura se asemeja mucho al que sale en la película Europa One". Como siempre digo "juzguen ustedes" y no se hagan muchas ilusiones con el vídeo.

Soy emigrante español y siento puta vergüenza.

Testimonio escalofriante de un emigrante español que decribe, claramente, la realidad de la situación insoportable que vive España, negada por la mafia política y dictatorial que nos gobierna.
 También describe, emocionado, la llegada a Uruguay y la buena acogida dispensada por nuestros hermando uruguayos. 
"Desde Realidad Perdida aprovecho para mandar un saludo a todos los que nos leen y siguen, que son muchos, desde ese país".   
Adelante con el testimonio:


      Sin casaca          (…)Soy emigrante (español) y siento puta vergüenza.
Soy español, tengo 37 años. Soy emigrante en Uruguay y lo tengo que decir: me avergüenzo de mi país y de su gobierno.
Hace siete meses que vivo en Montevideo. A diferencia de otras ocasiones en las que he salido fuera, no lo he hecho con una beca, un contrato de prácticas o un trabajo con la cooperación. Esta vez he emigrado con mi compañera, hartos de la falta de perspectivas, de la depresión colectiva, del constante desgaste que supone intentar moverse en una ciudad pequeña. Nos hemos ido siendo conscientes de que somos también privilegiados: una indemnización por despido y una serie de préstamos de familiares y amigos nos han permitido salir del país con mayor probabilidad de encontrar trabajo que mucha otra gente en nuestra situación. Somos, en resumen, dos más dentro de la marea de 700.000 personas que han abandonado España desde el año 2008.
En estos siete meses, Uruguay nos ha acogido amablemente. Las elaboradas historias que habíamos ensayado para justificar en el aeropuerto por qué llevábamos un billete con vuelta para un año después y tantas maletas no hicieron falta en absoluto. La gente que pregunta por qué estamos aquí nos desea mucha suerte y no son pocos los que dan consejos útiles o pasan ofertas de trabajo. No hemos visto una sola mala cara, un comentario de temor hacia el recién llegado. Es más: a las tres semanas de aterrizar ya teníamos una cédula de identidad provisoria que nos habilitaba a hacer todos los trámites de instalación. En cuatro meses mi pareja había encontrado trabajo como periodista. Ayer me llamaron del ministerio de Cultura local: había ganado uno de los concursos a los que me había presentado para un puesto de técnico cultural. Estamos hablando de un empleo público. Yo, un inmigrante recién llegado, he podido optar en igualdad de condiciones en una convocatoria de empleo. Algo impensable en España para un uruguayo que emigre a nuestro país. Primero, porque no hay empleo público que valga. Segundo, porque las dificultades que les ponemos para conseguir papeles son inimaginables para nosotros. Y es algo que me da vergüenza, propia y ajena.
Me da vergüenza ajena porque esta mañana he leído que nuestro gobierno, el gobierno de España, el gobierno de mi país, que está mandando gente fuera a paladas, ha reinstalado vallas con cuchillas en la frontera de Melilla con Marruecos. Para evitar “los asaltos”, informa el que fue el diario independiente de la mañana. Los asaltos. Se refiere a la gente desesperada por encontrar una vida mejor. Gente como nosotros, con una salvedad: ellos son (más) pobres. Y como son pobres, merecen que les pongamos sistemas medievales de contención que no aplicamos ni a los animales en el campo. Las fotos son para vomitar. Restos de ropa ensangrentada. Hojas afiladas como cuchillos de carnicero. Un país de emigrantes, que es lo que somos, practicando la mutilación como política migratoria.
Me da vergüenza propia al recordar una mañana de junio de 2010 en la estación de metro de Legazpi, en Madrid. Unos policías pedían la documentación a determinados viajeros. A los que de raza negra o con rasgos latinoamericanos. Solamente a estos. Me quedé 20 minutos haciendo estúpidamente como que leía el periódico. En ese tiempo identificaron a seis o siete personas. Solo por su aspecto. No me atreví ni a preguntar ni a intervenir. Supe que aquello estaba mal. Que los dos chicos que se llevaron detenidos no habían hecho nada malo más allá de ser de fuera. De tener un aspecto distinto. Luego leí más y descubrí que es una práctica habitual: en España, si tienes la piel oscura, verás a la policía mucho más frecuentemente. Y me da una puta vergüenza que no consigo describir.
Salgo de mi casa y el señor de la abarrotería de la esquina, que siempre me llama gallego de forma afectuosa, me saluda con una sonrisa. Y me vuelvo a avergonzar. Recuerdo los panfletos que un grupo de imbéciles, porque no merecen otro nombre, habían dejado en las aulas de la facultad donde, como buen parado treintañero, hacía el doctorado. Daban una “respuesta estudiantil” a la crisis basada en culpabilizar al emigrante, en criminalizar al diferente. Dos de ellos repartían folletos en la entrada y les pregunté que por qué lo hacían. Me miraron como si fuera un extraterrestre: “porque los panchitos nos quitan el trabajo”. En Valladolid. Que tiene 54.000 parados. Que ha mandado a 20.000 personas al exilio (en ese momento todavía no imaginaba que yo sería uno de ellos). Asco y vergüenza, es lo que me provocaron esos dos niñatos con sus banderas de España y todos los que son como ellos, intentando sacar partido de la crisis.
Hoy mis compañeros me han felicitado efusivamente por mi nuevo trabajo. Para sacar algo de dinero he hecho de figurante en una ópera. Cosas de la emigración. Mientras me palmeaban la espalda, de nuevo he sentido vergüenza al recordar una reunión de coordinación en la embajada de España en Guatemala. Desde la oficina de cooperación habíamos mandado, con una beca, a una brillante estudiante de posgrado guatemalteca para participar en un curso de verano en la Complutense. Con todos los certificados y papeles necesarios para que no hubiera problemas, pero, como era habitual, los hubo: al bajar del avión, un policía nacional se fijó en su huipil, el traje típico de los indígenas mayas. La llevaron a la comisaría de Barajas y la tuvieron 72 horas antes de deportarla de vuelta al país. Sus compañeros de viaje, más blancos, en cambio no tuvieron ningún problema. El embajador, una buena persona y un buen profesional -algo no muy abundante en nuestro ciclotímico servicio exterior- no daba crédito. Llamó al comisario jefe de Barajas, que le dio largas. Le exigió explicaciones al teniente de la Guardia Civil de servicio en la embajada, que prometió enterarse “de que había pasado”. Al salir de la sala de reuniones se formó un corrillo y el hombre, encogiéndose de hombros, comentó como si fuera muy evidente “claro, es que…si vas vestido de indio, lo normal es que te paren”. Así como suena. Un funcionario público. Un tipo con 20 años de servicio. ¿Cómo no va a tener prejuicios racistas el policía de 25 años que se acaba de sacar la oposición? Una puta vergüenza, es lo que me pareció en ese momento, y lo archivé en la categoría de anécdotas de embajada. Ahora, consciente de que es un patrón recurrente, la vergüenza me la aplico a mí mismo por no haber interrumpido y haberle, por lo menos, mandado a la mierda.
Repito: me avergüenzo porque somos un país de emigrantes. Emigramos en masa a América Latina a finales del XIX y principios del XX. Nos exiliamos por decenas de miles después de la guerra civil, de nuevo en este continente, y aprovechamos para mandar fuera a la flor y nata académica e intelectual del país. En los años cincuenta, otra vez, emigramos por millones a Alemania, Suiza, Bélgica, Holanda o Francia. Y ahora volvemos a hacerlo, en una curiosa mezcla de mareas migratorias: licenciados con idiomas, como en el 39, buscando cualquier trabajo, como en el 52. Y mientras tanto nuestros gobiernos siguen comportándose como nuevos ricos con los que vienen a España: exigiendo trámites interminables, demorando absurdamente los papeles, prejuzgando por el tono de piel, convirtiéndolos en objeto de discriminación y rechazo, jugando al señorito andaluz que arruga la nariz ante la pobreza porque en el fondo le recuerda que no hay demasiada diferencia entre España y los países a los que nos vamos (o mejor, a los que nos echan), y que nos acogen con generosidad, en busca de un futuro que ellos nos niegan.
Cuchillas en las fronteras, redadas racistas, leyes discriminatorias. No reconozco a mi país ni a su gente en estas medidas: va siendo hora de pensar en reventar, también, la burbuja de ignorancia represiva que nos están aplicando. Por ellos y por nosotros, por los que nos vamos y los que os quedáis. Pero mientras tanto, de verdad, qué vergüenza.(…)

Fuente:  http://lacebolla.es/



lunes, 18 de noviembre de 2013

Vídeo de Ovnis Triangulares

El siguiente vídeo afirma que son reales los ovnis con forma de Nachos, digo triangulares.
Algunos afirman que esta clase de objetos son prototipos secretos del ejercito USA. y presentan los planos de su fabricación, funcionamiento y características de forma clara y concisa. Aquí les dejo los croquis aclaratorios.Ver foto.
Juzguen ustedes, y digan si no es para salir corriendo.
Fuente de la valiosa información: http://beforeitsnews.com/

Taiwán Presenta La Nueva Policia. Muy Pronto la Veremos en todas las Ciudades. Esta es la Policia de la Dictadura Mundial

En pos de una mayor "seguridad" las fuerzas especiales de la Policía de Taiwán han adoptado una apariencia más propia de soldados de asalto robotizados que de las fuerzas de paz que se espera que sean.

De acuerdo con el portal Exposing the Truth, Taiwán ha decidido dotar a las fuerzas especiales de su Policía con un nuevo nivel de 'protección'. Los nuevos uniformes de sus agentes de la ley y el orden, dados a conocer por el Gobierno de Taiwán, consisten en una armadura a prueba de balas y una máscara balística "aterradora".

El uniforme está diseñado para proteger al usuario de los disparos a corta distancia. Las máscaras, si bien no permiten una alta visión periférica, consiguen un efecto intimidatorio de gran capacidad de disuasión. 



Cada máscara antibalas está concebida para bloquear disparos provenientes de una Magnum 44 a poca distancia. La máscara distribuye el impacto de las balas disparadas sobre un área superficial relativamente pequeña, lo que hace que un tiro en la cabeza, que sería letal en condiciones normales, no provoque la muerte al usuario que lleve una de estas máscaras puesta.

No obstante, bajo este nuevo atuendo surge una pregunta inquietante: ¿No deberían los rostros de los que integran las fuerzas del orden de este país asiático ser identificables para poder responder por sus acciones?


Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/111637-nuevo-uniforme-fuerzas-taiwan-terror